Amaru

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Amaru (serpiente en quechua) es fundamental en la cosmología e iconografía andina. Simboliza al agua, la fuerza del rayo, la continuidad, la vía láctea, los ríos, los caminos sagrados, la unión entre el cielo y la tierra. Es un animal que con su fuerza atraviesa mundos, buscando el equilibrio totalitario.[1] Según Nestor Taipe (2001), el mito andino acerca de la deidad Amaru, se centra en el relato de que el dios Viracocha, ordenó que naciera del dios Arco Iris un dios secundario, llamado Amaru, y fue enviado para terminar con los monstruos de una laguna que tenían en zozobra a los hombres de esta época mítica, luego de exterminar a los monstruos, empezó a matar a los hombres, entonces los hombres invocaron a Viracocha, y ordenó que naciera otro Amaru, ambos estaban en contínua batalla, las penas de los hombres se duplicaron, porque las dos serpientes en base a su creciente voracidad comenzaron a devorar a los hombres. Viracocha envió al Rayo y el Viento, quienes desencadenaron una feroz batalla contra los Amarus. Éstos se sumergieron en el agua, pero Rayo quebró una orilla del lago y Viento empujó a las aguas que se desbordaron, haciendo que el lago se seque y los cuerpos de los Amarus quedaran al descubierto. Los engendros trataron de huir al cielo, pero Viento les hizo volver y Rayo les dio el combate definitivo. Poco antes de morir los Amarus se estiraron y crecieron más todavía convirtiéndose en piedra.[2] Un ser mítico que es mediador entre la tierra y el sol. Amaru es símbolo de sabiduría: el pasar por los Pachas le concede el gozo de los conocimientos tanto del Jawa (Hanan) como del Uku, lo que también se puede decir como que ese viajar entre los espacios le concede el privilegio o la virtud de poder “ver” lo oculto para sacarlo a la luz.
El concepto de Amaru está estrechamente vinculado con los conceptos de humedad y agua en todas sus formas: truenos que traen lluvia y su transformación en ríos que finalmente serán utilizados a través de canales de irrigación para fertilizar las tierras de cultivo. Las características de los ríos y quebradas, con sus formas lineales y ondulantes, bien pueden estar relacionadas con el concepto de Amaru, como una similitud con los movimientos y la forma de la serpiente. Lo mismo puede decirse de la similitud formal entre los rayos y los movimientos y formas de las serpientes. Así, Amaru como ser mítico es concebido como la serpiente que vuela por los aires, causa truenos y rayos en las tormentas, trae agua del cielo bajo la forma de lluvia y se transforma en ríos y quebradas. [1] Para los Tawas la Chokora o Amaru es símbolo de sabiduría: el pasar por los Pachas le concede el gozo de los conocimientos tanto del Jawa como del Uku, lo que también se puede decir como que ese viajar entre los espacios le concede el privilegio o la virtud de poder “ver” lo oculto para sacarlo a la luz. [3] Fuentes:
[1] Blog Sur Milenario. Serpiente Amaru. Sabiduría en el Cielo y la Tierra. Ver artículo original en Línea
[2] Zúñiga, Vanessa. 2006. Aproximación a un Vocabulario Visual Básico Andina. Tesis Maestría en Diseño Universidad de Palermo.
[3] El Amaru, K’atari o Ch’okora. Ver artículo original en Línea.

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